El lema ¡Conectados! nace del deseo profundo de los jóvenes de vivir en comunión, de sentirse parte de algo más grande, y de responder juntos a la llamada de Dios en un mundo que a menudo los desconecta de lo esencial.
En una sociedad hiperconectada tecnológicamente, pero muchas veces fragmentada en lo humano y espiritual, este lema nos invita a ir más allá de las pantallas para construir conexiones verdaderas.
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Es un grito alegre, una afirmación de identidad, y una llamada al compromiso.
Nos recuerda que la fe no se vive en solitario, sino en comunidad, en red, en cuerpo. Juntas, juntos, somos más fuertes, más libres, más auténticos y auténticas. Y cuando estamos conectadas y conectados en Cristo, nada nos puede separar del amor que nos une y nos impulsa.


El Rojo y el Corazón representan el amor y la pasión.
Al estar acompañado de un corazón, sugiere el valor del amor fraterno, la solidaridad y la empatía entre las personas.

El Azul y la Cruz transmiten paz,
fe y espiritualidad.
La cruz simboliza la fe cristiana, por lo que este color y símbolo juntos pueden referirse a la conexión espiritual o religiosa como parte
importante de estar «conectados».

El Verde y el Planeta Tierra simbolizan la naturaleza, la vida y la esperanza.
El símbolo de nuestro planeta indica una conciencia ecológica y una conexión con el mundo y el medio ambiente. Invita a cuidar el planeta como parte de nuestra responsabilidad común.

El naranja el sol y las manos
El sol al centro, en naranja, simboliza el entusiasmo, creatividad, dinamismo, calidez, alegría, cercanía, energía positiva y actitud abierta, vividos desde la pertenencia a la gran familia RMI.

Las manos que siembran estimulan la comunicación y potencian el sentido de comunidad. Atraen y generan confianza.
Descargar materiales del Lema Pastoral 2025-2026.
Nos acompaña la Palabra de Dios
Juan 17, 20-21.23
“No solo ruego por estos, sino también por aquellos que creerán en mí por medio de su palabra, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti; que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.”“Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.”
La Palabra a la comunidad de Juan nos inspira a:
Generar en las/los jóvenes una experiencia de comunión profunda, ayudándolos a vivir conectados/as con Dios, consigo mismos/as, con los demás, con el mundo y con la misión, para descubrir el sentido de su vida y responder con alegría y compromiso a la llamada de Dios en el mundo actual.

No estamos solas ni solos
sino que formamos parte de una familia: las Religiosas de María Inmaculada, la familia de Santa Vicenta María. Esta conexión nos impulsa a salir al encuentro, especialmente de quienes más lo necesitan, construyendo fraternidad, comunidad y amistad verdadera.



