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En esta CUARESMA, se nos ofrece una nueva oportunidad para ir al ENCUENTRO CON JESÚS, para conocerlo, viva en nuestro corazón y desechar todas esas actitudes hacen
nudos en la historia de nuestra vida y no nos dejan ser felices.

Hoy es un día para pararnos y prepararnos, para ver por donde andan nuestros pasos, hacia donde caminamos, Jesús nos invita a descubrirle, escucharle, buscarle y acompañarle. Ojalá todos nuestros sentidos estén puestos en ello.

“Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?”

Lc 24 13,17

Muchas cosas en la vida nos atan, nos enredan y cambian el sentido del tejido o incluso paramos de tejer: el miedo, la pereza, el querer siempre figurar, las mentiras, las críticas… A veces los hilos son fáciles de cortar, pero otras se hacen tan transparentes y fuertes que ni siquiera somos conscientes de que allí están, y vivimos como si nada pasara, terminamos acostumbrándonos a vivir atados.

En el camino de Emaús, Jesús quiere escuchar tu narración, con atención, sin prisas. cuéntale, escribe lo que sientes…

Tras preguntarle, Jesús de qué iban hablando, ellos le contestaron: “¡Seguramente tú eres él único que habiendo estado en Jerusalén, no sabes lo que allí ha sucedido estos días! ¿qué ha sucedido? lo de Jesús, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron, lo condenaron y crucificaron. Nosotros teníamos la esperanza de que fuera un libertador, un guerrero. Algunas mujeres hoy fueron al sepulcro y dijeron que no estaba el cuerpo, nadie vió a Jesús. Jesús les dijo entonces: que faltos de comprensión y cuanto os cuesta creer… y comenzó a hablar con ellos y a explicarles todo lo que había escrito del Hijo de Dios en las escrituras, que tenía que padecer antes de ser Glorificado… llegando a una posada y haciéndose tarde, los discípulos pidieron al hombre que se quedara con ellos, pues era tarde y Jesús entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio” Lc 24, 18-30

Es importante releer nuestra historia junto a Jesús: la historia de nuestra vida, de un cierto periodo, de nuestras jornadas, con las desilusiones y las esperanzas. También nosotros, como aquellos discípulos, podemos encontrarnos perdidos en medio de los acontecimientos, solos y sin certezas, con muchas preguntas y preocupaciones” Los discípulos iban juntos, pero se sentían profundamente solos.

Te invito a orar, pero esta vez es Jesús quien habla contigo, quien cuenta tu historia, quien va desenrollando el ovillo de tu vida para que descubras como ha ido entretejiendo tu vida, con otras personas, acontecimientos, situaciones que suman, que fortalece, que hacen que seas la persona que hoy está aquí, decidiendo pasar un día, una tarde junto a Él, dispuesta a cambiar, mejorar todo aquello que empaña quien eres.

Vuelve al evangelio, imagina que tu eres uno de los discípulos y en el silencio imagina como Jesús te cuenta su historia y la tuya… Puedes escribir lo que sientes, lo que te dice, lo que le cuentas más importante, aquellos instantes que fueron decisivos en tu vida.

Empieza el tiempo de las opciones arriesgadas, tomar decisiones válidas,
estables y bien fundadas, desear cambiar, mejorar, superar retos. La cuaresma es
tiempo de pararse, mirar, proponerse en qué mejorar y ponerse manos a ello, por qué “no ardía vuestro corazón”

En Descárgate podrás encontrar los materiales del Retiro de Cuaresma

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