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A la hora de escribir estas líneas sobre la diversidad y la educación inclusiva, tengo que reseñar y poner en preaviso al lector/a , que no ha sido el foco principal de mi trayectoria profesional, sin embargo entiendo ambos conceptos de manera transversal en mi trabajo, especialmente en el contexto de CMI de Bilbao. Nos podemos preguntar:

¿ Es la escuela inclusiva un ideal?

Partiendo de la premisa que es un proceso activo, una orientación y un trabajo en común que requiere compromiso y evolución constante. Cada vez tengo más presente que el vínculo es “capital” en el proceso de aprendizaje y en el proceso de construir una escuela inclusiva. No es un estado fijo, ya que la inclusión no es una meta que se llega y se mantiene sin esfuerzo, sino un camino que implica la reflexión, la formación continúa y la adaptación a las realidades de cada alumno/a y su entorno.

Asimismo debemos de tener en cuenta la valoración de un cambio de paradigma,

ya que para ser realmente inclusivo, los centros educativos deben abandonar modelos obsoletos y reconocer la forma particular de cada estudiante de relacionarse con el aprendizaje. La clave es la mirada de reconocimiento al otro. Esa mirada del educador al alumno/a está ligada a su deseo de enseñar, su deseo de transmitir un saber a cada menor, de dejarle una huella

y que cada uno “encuentre un lugar posible”.

Disponer de profesorado muy implicado es imprescindible, más aún, en estos tiempos que corren, donde el trabajo colectivo entre docentes adquiere una relevancia central, es decir, compartir miradas, estrategias y dudas. Esto no solo construye respuestas sólidas, sino que también cuida a quienes enseñan en contextos desafiantes. También es necesario poner énfasis en la formación del profesorado, en el apoyo a los docentes actuales y en la reflexión conjunta, que conlleva comprender qué necesidades y reacciones despiertan en el alumnado.

person wearing two different shoes

No se debe de olvidar, otra pieza esencial , que no es otra, que el trabajo compartido con las familias.

De ello, os puedo asegurar, desde mi compartir que en nuestro centro CMI de Bilbao hay muchos de estos ingredientes. Profesorado que conversa con los adolescentes y sus familias , que les escucha de manera activa y donde fundamentalmente se aborda en equipo para ofrecer un espacio donde el propio alumnado pueda hablar de lo que piensan.

De ahí el nacimiento del espacio llamado “HABLAMOS”, del que he podido heredar como profesional, y que me atrevo a presentar como un ejemplo tangible de cómo se aplica la inclusión en la práctica de forma activa. Este espacio busca:

Crear un Espacio Seguro ● Ofrecer un lugar donde el alumnado pueda hablar sin miedo sobre lo que piensa, lo que le pasa y sus dificultades.

Fomentar la Responsabilidad ● Ayudar a los adolescentes a responsabilizarse de sus dificultades y a escucharse a sí mismos.

Promover la Higiene Emocional ● Servir como un lugar para pensar en lo que puede ir mal y buscar alternativas para involucrarse en la higiene emocional.

Conciencia de la Diversidad Interna ● Poner en conciencia las diversidades internas (qué aceptamos y qué nos genera conflicto).

Para ir concluyendo, es importante tener presente tanto a nivel educativo como en otras áreas de la vida, la idea de que la diversidad cultural y humana es una fuente de riqueza y desarrollo.

Para ello es necesario derribar prejuicios relacionados con la diferencia.

Otro punto necesario es hacer visible y dar voz a grupos que a menudo son invisibilizados pues “aquello que no se dice en alto no existe”. Siguiendo el hilo de Mario Izcovich en su último libro (2025) “La escuela que escucha”, donde hace referencia , tal y como indica el título,

Una escuela que escuche , que esté atenta a quienes participan de su comunidad y que cuide a los educadores. Una escuela que reconozca el poder de las palabras, así como la importancia de lo que se juega en las relaciones.

Esto subraya que la educación inclusiva debe ser un espacio que acoja y escuche estas complejidades inherentes al ser humano. Abordar la diversidad desde la singularidad de cada adolescente y familia, demuestra que la inclusión es, ante todo, una postura ética y humana en el trabajo educativo.

por Raquel Sisniega Setién, Trabajadora Social de nuestro Colegio María Inmaculada Bilbao.





Una respuesta a «Aceptar la diversidad»

  1. Avatar de Ma.Dolores Sueiras
    Ma.Dolores Sueiras

    Felicito a la autora del comentario sobre la escuela inclusiva, me parece un tema interesante y necesario… Gracias.

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