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Como escuela cristiana, anunciamos a Jesucristo, modelo de persona en quien creemos y en quien tenemos puesta nuestra fe y esperanza.

Para algunos de nuestros alumnos, este anuncio será el primer encuentro con Él; otros recuperarán un mensaje escuchado en la infancia; algunos conectarán con la vivencia de fe de sus abuelos; y unos pocos —los menos— ya viven su fe en familia o en alguna comunidad cristiana. Nuestro anuncio parte siempre del vínculo, la invitación y la libertad. No imponemos, sino que ofrecemos: presentamos a Jesús como una posibilidad que los alumnos pueden acoger desde su propia libertad interior.

astronauts walking on the sand
people on the beach

La importancia del anuncio explícito

A veces, a los adultos nos cuesta hablar de Jesús fuera de un contexto cristiano; sentimos pudor o miedo al rechazo. Sin embargo, los jóvenes no suelen experimentar esa vergüenza. Se muestran abiertos y receptivos: algunos dicen con sinceridad, “Yo no soy creyente, pero vengo a las oraciones porque me hacen bien”.

Espacios para vivir la fe

Las propuestas con un mensaje explícitamente cristiano, como las oraciones mensuales en la iglesia, son muy bien acogidas por el alumnado. Consideramos esencial ofrecer espacios donde los alumnos creyentes puedan vivir su fe de forma personal y comunitaria, en un clima de respeto y recogimiento. Al mismo tiempo, quienes no se identifican con la fe cristiana también valoran estos momentos como experiencias de amor, bondad, silencio y conexión interior. En ellos encuentran una pausa en medio del ritmo escolar, un tiempo para reflexionar y conectar con su propia dimensión espiritual. Algunos ex alumnos explican agradecidos que descubrieron su fe en el colegio.

Así se crea un ambiente de apertura y búsqueda,

donde cada uno puede encontrarse consigo mismo y

con lo trascendente desde su propia experiencia.

Es bonito observar su evolución

cómo pasan de la curiosidad inicial a un contacto real con la trascendencia. Como educadores, respetamos sus procesos y acompañamos con delicadeza cada paso. En las oraciones, nos disponemos a escuchar la presencia de Dios, hablar con Él mediante la oración. Dios habla cuando estamos preparados para escucharle.

Protagonismo de los jóvenes y compromiso de toda la comunidad

La pastoral no está pensada solo para los jóvenes: ellos son los protagonistas. Queremos que sean semillas del Evangelio entre sus compañeros y también en sus propios entornos fuera de la escuela.

Es importante mantener un ambiente escolar amable, cercano y confiado, donde los jóvenes sientan que creemos en ellos y en sus capacidades.

Nuestra acción pastoral tiene en cuenta la edad, la diversidad y las experiencias de fe (o la falta de ellas). Buscamos conectar con la realidad, las necesidades y las ilusiones de nuestros jóvenes, acompañándolos con respeto, alegría y esperanza.

Creemos que toda la comunidad educativa es agente de pastoral. Por eso cuidamos la formación permanente del claustro, tanto en los aspectos del carisma como en la vivencia de la fe.
Si deseamos que los jóvenes vivan la experiencia de Dios, debemos vivirla primero nosotros.

Si queremos que se emocionen, debemos emocionarnos antes.
Si buscamos que se conozcan y se acepten, debemos conocernos y aceptarnos nosotros mismos.

Los adultos somos mediadores de relaciones auténticas y recíprocas, y desde esa autenticidad transmitimos el Evangelio. Como recuerda el Papa Francisco, debemos tener siempre presente el anuncio fundamental:

“El amor personal de Dios, que se hizo hombre, se entregó por nosotros y está vivo, ofreciendo su salvación y su amistad.”

Se trata, en definitiva, de sentirnos cerca de Jesús, ese amigo que nos ama tal como somos y nos escucha con ternura.

Una espiritualidad que impregna toda la vida escolar

La dimensión espiritual impregna toda nuestra labor educativa. No es un añadido, sino un eje transversal que orienta no sólo los objetivos académicos, sino también la forma en que convivimos, nos relacionamos y crecemos como comunidad educativa.

Nos inspiran los valores del Evangelio y el estilo preventivo de Vicenta María, que nos anima a educar y acompañar a los jóvenes en un clima de familia y proximidad, ayudándolos a crecer en todas las dimensiones de su persona.

Nuestra misión como educadores cristianos comprometidos con el carisma de las R.M.I es sembrar con sencillez y paciencia, confiando en que el Espíritu actúa en el corazón de cada persona, muchas veces de manera silenciosa y misteriosa. Sabemos que no siempre veremos los frutos de inmediato, pero creemos firmemente que toda semilla de bien, de fe o de esperanza que se siembra, da vida.

man in a space suit

por Carme O’Callaghan, delegada de pastoral y profesora de nuestro López Vicuña Barcelona.

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