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La fiesta de Cristo Rey y la memoria de sus vicarios

El domingo 23 de noviembre se cierra el año litúrgico con la celebración de la fiesta de Cristo Rey del Universo. La fiesta fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925 y se celebraba a finales de octubre. Pablo VI, después del Concilio Vaticano II, decidió que se celebrara el último domingo del año litúrgico.

En la encíclica «Quas primas» para la introducción de la fiesta de Cristo Rey, Pío XI mantiene la posición del «Syllabus» de Pío IX (1864) en su comprensión de la relación de la Iglesia con el mundo moderno: no acepta la autonomía de lo temporal, su carácter laico y no reconoce el pluralismo de las sociedades modernas. Habrá que esperar cuarenta años para que se produzca una renovación de esta visión magisterial. El conjunto de los textos del Vaticano II se consideran como un «contra-Syllabus» (J. Ratzinger), que supone una corrección a la actitud católica respecto del liberalismo, la ciencia y el estamento político.

Pero aquí nos interesa detenernos en la cristología con la que Pío XI quiere fundamentar la fe en Cristo Rey del Universo. Transcribo un párrafo: «Torpemente, por lo demás, erraría quien le negara a Cristo hombre el imperio sobre cualquiera cosas civiles, como quiera que Él tiene de su Padre un derecho tan absoluto sobre todas las cosas creadas, que todas están puestas bajo su arbitrio. Sin embargo, mientras vivió en la tierra, se abstuvo en absoluto de ejercer semejante dominio».

El texto en cursiva es claramente cripto-doceta: entiende la humanidad de Jesús de Nazaret como un ropaje con el que se envuelve y oculta la divinidad del Hijo de Dios: no hay verdadera encarnación y la humanidad de Jesús no revela nada de la identidad de Dios. El papa se ha olvidado de Filipenses 2, 5-7 y de la kénosis de Dios: en Cristo hombre la omnipotencia divina brilló por su ausencia. Durante su vida terrena Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, no es que «se abstuvo de ejercer semejante dominio», sino que careció de él. Y esto tiene consecuencias.

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El título «Rey», predicado de Jesús, aparece en los evangelios en tres contextos dramáticos con independencia del carácter histórico de los relatos.

En el relato del nacimiento de Jesús, en el Evangelio de Mateo (2,2.16-18), unos magos procedentes de Oriente buscan a Jesús «el rey de los judíos» (2,2), provocando la matanza de los inocentes ordenada por Herodes (2,16-18).

«Jesús amenazado de muerte».

En el relato de la pasión del evangelio de Juan, dialogando con Pilato, Jesús contesta a su pregunta: «Sí, como dices, soy rey» (Jn 18, 33-38).

«Jesús condenado a muerte».

En los cuatro evangelios el título «Rey de los judíos» aparece en una tablilla sobre la cruz donde se hace constar la razón de la ejecución (cf., Mt 27,37; Mc 15,26; Lc 23,38; Jn 19,19).

Jesús de Nazaret no tuvo poder para evitar el riesgo, la amenaza de muerte, su condena y su ejecución en la cruz como un esclavo o, dicho en lenguaje de hoy, como un «sin-papeles». Su historia humana trasparentaba a un Dios que estaba en Él como anonadado o negado a sí mismo: no un Dios del poder y la majestad, sino del amor y la solidaridad. La fe de la Iglesia confesará que «El Crucificado es el Rey de universo», porque Dios estaba en Él «reconciliando el mundo consigo, no tomando en cuenta las trasgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación» (2Co 5,18).

En el evangelio de Mateo Jesús será el Rey escatológico que juzgue a los miembros de todas las naciones, según el criterio de la práctica de la misericordia solidaria con los que padecen cualquier tipo de desgracia y a quienes llama sus «hermanos más pequeños» (Mt 25, 31-46). A partir de este texto podemos afirmar que no son las autoridades civiles y eclesiales los representantes genuinos de Cristo Rey del Universo sino los que sufren. La tradición más antigua de la Iglesia llamó a los pobres los Vicarios de Cristo.

Hoy, por ejemplo, es coherente tener a los gazatíes, víctimas del genocidio, como vicarios de Cristo Rey del Universo.

por Javier Vitoria, sacerdote, escritor y teólogo.

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