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El arte de acompañar

Al evocar la palabra ACOMPAÑAMIENTO, queremos dejarnos interpelar por cuanto significa al adentrarnos en el carisma de Vicenta Mª, al que de una u otra manera nos sentimos vinculadas y vinculados.

Acompañar es para nosotros ACOGER la Vida, acompañar la de nuestros jóvenes, y ayudarles a descubrir “dentro” su propósito.

Acompañar no es dirigir, hacer terapia o aconsejar, sino caminar al lado de nuestros jóvenes

para poder hacer lo que hizo Jesús con los discípulos de Emaús: acompañarlos en el camino de la vida y en el momento de la desorientación y encender de nuevo en ellos la fe y la esperanza mediante la Palabra y la Eucaristía (cf. Lucas 24,13-35). Esta es la delicada y comprometida tarea de un acompañante…

Papa Francisco. Plenaria de los Institutos de Vida Religiosa. 28.01.2017

Acompañar la vida nos pide adoptar una actitud de escucha, de discernimiento, para ser canal de bien, capaz de crear ese clima cálido, acogedor, donde el joven se sienta aceptado y no juzgado y donde pueda encontrar “dentro” sus verdaderas respuestas.  Hemos de desarrollar, por tanto, esa habilidad Socrática de formular preguntas, y dejar que el joven encuentre sus propias respuestas.

Y para acompañar, es importante sabernos mediadores, pues es el Espíritu el que nos capacita y dispone para acoger la vida de nuestros jóvenes a veces tan fragmentada y dolorida, pero también rica y deseosa de plenitud. Ello nos invita a “descalzarnos” como Moisés en la zarza, porque tocamos “tierra sagrada” y nos exige como acompañantes cuidar nuestra vida pues todos sabemos que no podemos dar lo que no tenemos. Además, nuestros jóvenes necesitan de testigos que reconozcan su vulnerabilidad, que la vivan con autenticidad.

Acompañar es una forma de ESTAR, de SER en RELACIÓN, una relación inclusiva, solidaria, humana y humanizadora.  

Lola Arrieta. Equipo Ruaj Simposio CCEE. Pg.11

Con todos los elementos que entran en juego

Como AGENTES DE PASTORAL RMI acompañamos de manera integral a cada joven, con todos los elementos que entran en juego: humano, psíquico, social y espiritual.  Y lo hacemos atendiendo e interesándonos por las experiencias que viven, por su forma de entenderse, valorarse, por sus maneras concretas de actuar y afrontar los acontecimientos de la vida, por su capacidad de resiliencia, por su forma de interpretar lo que le ocurre y por el sentido que encuentra en todo ello.

Atendemos así también el contexto en el que éstos se desenvuelven, pues reconocemos todos los condicionamientos que a veces pueden empañar, dificultar o facilitar sus opciones.

A fin de cuentas todo ello es espiritual, pues colaboramos con esto para que puedan descubrir que son hijos e hijas amadas de Dios, creados a su Imagen y, por tanto, personas llamadas a ser felices y a desarrollar todo el potencial que hay en ellas.

Ojalá descubramos este don de Dios derramado en nuestro corazón para ser COMPAÑEROS y COMPAÑERAS DE CAMINO, en la vida de tantos jóvenes.

Rocío Rojas, rmi

Una respuesta a «El arte de acompañar»

  1. Avatar de transparentfun7999d8f683
    transparentfun7999d8f683

    Una gran vocación, la de ser COMPAÑEROS DE CAMINO de nuestros adolescentes y jóvenes… una misión y un regalo…

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