loader image
woman with red nails painting green stripe on canvas

Al hilo del carisma y la presencia

Han pasado 156 años desde que VICENTA MARÍA escribía a su padre en Cascante:

¡Esta obra que hace tantos años se viene en ella trabajando, y ahora es cuando se empieza a verla nacer y que promete tanto fruto!.

Comenzó como un boceto de vida, con un Eje principal como punto de fuga, nuestro Centro, Dios… Hoy es un hilo de bien que palpamos sobradamente, con la mirada puesta en aquellos trazos firmes del Espíritu donde las primeras hermanas tenían atenta su mirada y agudizaban su oído a Su susurro. Las primeras pinceladas de este paisaje, de lo que era un carisma en potencia, como un pozo de infinita agua pura aún por explorar, se unían a las dificultades, vividas con gozo por ellas, con la certeza de que “nuestras cosas van con el sello de ser de Dios”.

Siento que lo que ellas querían transmitirnos era que todo lo que ocurre es un instrumento. Todo se nos fue regalando, en cascada, hasta hoy, como cuando un artesano coge el trozo de arcilla entre sus manos, puro, sin forma, áspero pero lleno de posibilidades y donde todo tiende a aprovecharse.

Así el carisma ha caminado “de puntillas” a lo largo de la historia, para que lo transmutemos a todos los que hemos sido rozados por su gracia. Laicas, laicos y religiosas seguimos encarnando a Vicenta María de tantos modos. Se nos conmueven las entrañas al pensar con ella que “no hay más remedio que hacer que la gente joven se haga fuerte”.

Cada cual, desde su vocación específica, extiende el aroma del bien a los jóvenes que llenan nuestras obras como un óleo de bendición que unge cuanto encuentra a su paso. El carisma es una PRESENCIA VIVA que nos impulsa a acoger, prevenir y promover: esos tres verbos en infinitivo y que nunca cesarán de conjugarse.

Intuyendo el devenir

Al igual que el Evangelio no pasa, ya pasen los siglos y permanece, las palabras de Vicenta María son eternas y la letra que se destilaba de su pluma es como un bálsamo que impregna a la familia RMI, que intuía el devenir, latente en las diferentes épocas.

¡Qué frescor cotidiano los jóvenes con los que compartimos la vida y la misión! Y cuántas ahora están “empacando” una maleta, cual hatillo, para pasar una frontera y escuchar nuestro nombre en algún rincón de la ciudad, esperando consuelo y apoyo, “por la necesidad que en esta Capital hay de auxiliar a tantas muchachas como vienen a servir, y los peligros que hay en ella, además de la esperanza de que pudiera sostenerse mejor que en ninguna parte, porque todo prospera y tiene vida”.

¿Necesitamos más pruebas de esta viveza?

Cada persona conectada con el carisma es tan necesaria como una pequeña filigrana vinculada a la raíz.

 “¡Lo feliz que soy en la clase de vida a que el Señor me ha llamado! No me cambiaría por nadie del mundo”.

Ana Rosa Delgado, rmi

One response to “Al hilo del carisma y la presencia”

  1. Avatar de Yolanda
    Yolanda

    Qué bonitamente dicho: ella, Vicenta María, intuitiva al devenir, latente en las diferentes épocas, abierta…feliz! Los jóvenes, que aportan sentido y «frescor». Gracias!

Deja un comentario

Descubre más desde El hatillo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo