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El SÍ de María es nuestro SÍ

Una invitación a ser y vivir

Celebrar a María Inmaculada es una invitación a “ser y vivir” como María para “ser y vivir” en Dios. Desde su SÍ, María lo habitaba todo. El SÍ de María no era solo una ventana al pozo interior desde el que bebía su alma sino también una ventana abierta al mundo y a todos los seres.

Ella sabía que no tenía que ir a la fuente -la fuente de agua viva- porque la fuente estaba ya dentro de ella, como lo está dentro de cada uno de nosotros.

A través de la oración contemplativa favorecemos la interiorización de sus actitudes: aprendemos a estar atentos, atentas, a estar plenamente presentes en nuestras vidas, a estar disponibles, como María. Es el SÍ de María que está de fondo.

María, mujer sensible, sencilla, se sabía elegida, bendecida, amada por Dios.

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La fuente ya estaba en ella

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También cada uno de nosotros somos elegidos y elegidas, amados y amadas por Dios; somos expresión de la bendición de Dios que anida dentro de nosotros.

Hemos de poner en juego nuestra capacidad de apertura

y disponernos a la venida del ángel. María cree, confía y se dispone a la misión que el ángel trae de Dios. SÍ a acoger la realidad de nuestra vida tal y como es, a pesar de las dificultades, de los miedos e inseguridades.

María acoge el deseo de Dios en su corazón, se hace consciente de la Presencia de Dios dentro de ella. Hemos, como ella, de confiar y entregarnos al plan de Dios, acoger su Presencia dentro de nosotros, dentro de nosotras, y dejarnos configurar por Él. SÍ al deseo de Dios en nosotros.

María siempre atenta a percibir y saborear internamente lo hondo de la vida, siempre preparada para el encuentro. María fiel a sí misma y a Dios. María nos interpela a cuidar nuestra relación con Dios.

María impulsora de vida y seguidora de Jesús. Seguimos a Jesús como lo hizo María. Como ella, que aprendió de Jesús, somos impulsores de vida en otros. SÍ a poner al servicio de los demás, de nuestros jóvenes, nuestros dones y carisma y a vivirnos vinculados a Jesús.

Pues contemplando a María, contemplamos nuestra identidad profunda; nos hacemos conscientes de lo que realmente somos.

Que el SÍ de María se prolongue en nuestro SÍ.

por Alodia Cabañas, camino de contemplación.

para saborear

Ave María

Ashana

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